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May 13 El 23 Acudí a la presentación del espectáculo que ofrecía el televisivo mentalista Anthony Blake en Santander, más por curiosidad propia en el personaje que por el interés informativo de la rueda, cuyo contenido ya conocía.Tras las palabras de rigor y por la falta de preguntas, una chica sacó a relucir su postura escéptica ante el tema del mentalismo. Blake, encantado, le dijo que se acercara a él. La pidió que pensara un número de dos cifras mientras él escribía algo en una hojita y luego la miraba fijamente a los ojos durante un par de minutos. Yo, desde mi asiento, busqué un número también. Inicialmente el 38, que deseché por el 23.
Cuál no sería mi sorpresa cuando la chica dijo que había pensado en el 23 y Blake mostró su hoja con esa misma combinación. También acertó cuando presumió que ella antes había elegido otro número, y que al cambiar de dirección sus ojos había aparecido el 23, que él lo había notado. La periodista alucinaba, como todos los presentes y la rueda cobró entonces un carácter mucho más personal. Anthony Blake asegura que todo lo que usa son trucos basados en la comunicación no verbal, que él hace creer que lee la mente, al igual que hace creer que le leen la mente. Que sus trucos son comparables a los de los magos de cartas, considerándose él mismo un mago de la mente. En cualquier caso, para quienes no estamos iniciados en el tema, es un poco aterrador pensar que nuestra mente es tan fácilmente manipulable... February 03 Ten Siempre Confianza
A veces parece que todos los caminos se cierran, January 21 Meditando..."¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?" Recuerda la clase de sentimiento que experimentas cuando alguien te elogia, cuando te ves aprobado, aceptado, aplaudido... Y compáralo con el sentimiento que brota en tu interior cuando contemplas la salida o la puesta del sol, o la naturaleza en general, o cuando lees un libro o ves una película que te gustan de veras. Trata de revivir este último sentimiento y compáralo con el primero, el producido por el hecho de ser elogiado. Comprende que este primer tipo de sentimiento proviene de tu propia "glorificación" y "promoción" y es un sentimiento mundano, mientras que el segundo proviene de tu propia realización y es un sentimiento anímico. Veamos otro contraste: recuerda la clase de sentimiento que experimentas cuando obtienes algún éxito, cuando consigues algo que anhelabas, cuando "llegas arriba", cuando vences en una partida, en una apuesta o en una discusión. Y compáralo con el sentimiento que te invade cuando disfrutas realmente con tu trabajo, cuando de veras te absorbe por entero la tarea que desempeñas. Y observa, una vez más, la diferencia cualitativa que existe entre el sentimiento mundano y el sentimiento anímico. Y todavía otro contraste más: recuerda lo que sentías cuando tenías poder, cuando tú eras el jefe y la gente te respetaba y acataba tus órdenes, o cuando eras una persona popular y admirada. Y compara ese sentimiento mundano con el sentimiento de intimidad y compañerismo que has experimentado cuando has disfrutado a tope de la compañía de un amigo o de un grupo de amigos con los que te has reído y divertido de veras. Una vez hecho lo anterior, trata de comprender la verdadera naturaleza de los sentimientos mundanos, es decir, los sentimientos de autobombo y vanagloria, que no son naturales, sino que han sido inventados por tu sociedad y tu cultura para hacer que seas productivo y poder controlarte. Dichos sentimientos no proporcionan el sustento y la felicidad que se producen cuando contemplas la naturaleza o disfrutas de la compañía de un amigo o de tu propio trabajo, sino que han sido ideados para producir ilusiones, emoción... y vacío. Trata luego de verte a ti mismo en el transcurso de un día o de una semana y piensa cuántas de las acciones que has realizado y de las actividades en que te has ocupado han estado libres del deseo de sentir esas emociones e ilusiones que únicamente producen vacío, del deseo de obtener la atención y la aprobación de los demás, la fama, la popularidad, el éxito o el poder. Fíjate en las personas que te rodean. ¿Hay entre ellas alguna que no se interese por esos sentimientos mundanos? ¿Hay una sola que no esté dominada por dichos sentimientos, que no los ansíe, que no emplee, consciente o inconscientemente, cada minuto de su vida en buscarlos? Cuando consigas ver esto, comprenderás cómo la gente trata de ganar el mundo y cómo, al hacerlo pierde su vida. Y es que viven unas vidas vacías, monótonas, sin alma... Propongo a tu consideración la siguiente parábola de la vida: un autobús cargado de turistas atraviesa una hermosísima región llena de lagos, montañas, ríos y praderas. Pero las cortinas del autobús están echadas, y los turistas, que no tienen la menor idea de lo que hay al otro lado de las ventanillas, se pasan el viaje discutiendo sobre quién debe ocupar el mejor asiento del autobús, a quién hay que aplaudir, quién es más digno de consideración... Y así siguen hasta el final del viaje.
Extraído del libro UNA LLAMADA AL AMOR
Qué complicado y qué valiente es cambiar el final de la fábula de la zorra y las uvas. Por eso casi todos prefieren el falso happy end original. Aunque el hecho de que la zorra no llegue a las uvas no sea motivo para autoconvencerse de que están verdes.
Zorra: lo mismo están maduras y dulces, la cuestión es que tú no llegas. Te toca apechugar. Díselo a Esopo si quieres. November 21 Signo de cáncer A tu signo lo representa el cangrejo de río y coincide con el comienzo del verano en el hemisferio norte y del invierno en el sur. Cáncer es un signo de Agua, es decir, en el que predominan los sentimientos. Tu tendencia a remontarte en el pasado y tu prodigiosa memoria te otorgan, con frecuencia, un espíritu coleccionista, incluso aficiones de anticuario o de historiador. Muchas veces tu aspecto exterior de dureza esconde una gran sensibilidad o ternura. Y posees una tenacidad comparable a la del cangrejo, que cuando atrapa una presa antes se deja romper una tenaza que la suelta. De hecho, Cáncer es correoso y puede llegar a tener una sólida moral. Bastante tímido, en tus relaciones personales necesitas un trato delicado y cariñoso. Cuando recibes un trato cálido y protector, te creces y luchas, defendiendo tenazmente a tu familia. Pero también podemos encontrarnos -por distintos motivos- al Cáncer extremadamente sensible, encerrado en su caparazón o aislado entre cuatro paredes. En ocasiones, estas dos tendencias pueden alternarse en diferentes etapas de una misma vida. De hecho, debido a la extraordinaria influencia lunar que reina sobre Cáncer, uno de tus principales problemas pueden ser los increíbles altibajos en cuanto a los estados de ánimo. Tu alterable humor te puede hacer pasar de la risa al llanto con la misma facilidad que el cambio a la inversa. Todo ello porque el subconsciente, que es lunar, es muy poderoso en este signo, lo que te da, con frecuencia, algo de subjetividad, de manera que sus nativos lo veréis todo según la sensación que os cause, no dependiendo precisamente de enfoques racionales u objetivos. Cáncer absorbe todo cual esponja, actuando por reflejo o como un espejo en función del trato que reciba, lo mismo que la Luna refleja la luz que recibe del Sol. Aunque sueles ser práctico, tienes una considerable capacidad para la fantasía y la ensoñación. En el amor necesitas, fundamentalmente, construir un nido, debido a tu sentimiento protector y familiar. Cuando estás entre personas conocidas o que sientes cercanas puedes comunicarte o hablar mucho, rompiendo así la timidez que sueles mostrar ante desconocidos. En aquellos Cáncer que tienen una carta astral armónica podemos encontrar las siguientes virtudes: espíritu familiar y de hogar, tenacidad, capacidad de sacrificio, adaptabilidad y discreción. En cambio, si el conjunto de la carta astral es inarmónico, éstos pueden ser algunos de sus principales defectos: hipersensibilidad, falta de disciplina o de orden, ensoñación, infantilismo e inestabilidad emocional.
Y ahora que de la cara la listilla o el listillo que ha escrito esto, que ya le vale con la cámara oculta que tiene en mi vida. November 18 Tiny Multitud de veces he soñado que tengo un/a amigo/a o una mascota diminuta, casi microscópica, alguien a quien aprecio mucho a pesar de la diferencia de tamaño que existe entre ambos, y que dejaré de ver si cambia su ubicación habitual, si sale de la pequeña casita o tarro o receptáculo en el que se encuentra. Y es entonces cuando el sueño se convierte en pesadilla, porque mi diminuto ser querido se escapa o se marcha o le sacan de su sitio y yo ya no lo puedo ver más y queda camuflado entre los dibujos de la alfombra o en cualquier otra parte de la casa o quien sabe si de la calle. Y puedo pisarlo en cualquier momento. Porque no escucho su voz, es demasiado pequeñito o quizá mudo. Pero mientras estuvo en su lugar, nos comunicábamos perfectamente. Pero lo pierdo, lo pierdo de vista y de corazón. Y siento una angustia muy grande. Una sensación parecida me recorrió al enterarme de que XN ha vuelto a China y su teléfono ha dejado de estar operativo. October 21 Y al que no le guste... Me miran raro porque aunque llueva torrencialmente, si no llevo paraguas, no me paro. Sigo adelante empapándome la ropa, el pelo y los pies mientras la gente espera en los portales, bajo los techos, dentro de las cafeterías. Pero no se les ocurre que voy directa a casa y en cuanto llegue me quitaré la ropa mojada y me ducharé con agua caliente, ni que después de un día de trabajo lo último que necesito es que nada ni nadie me siga reteniendo donde no quiero estar, o que caminar por los jardines de Pereda con el cielo luminoso de las siete y media de la tarde, las gotas incesantes, el suelo limpio y reluciente y nadie a la vista es toda una delicia. O que igual son ellos los que se asustan por una tontería y no es que yo actúe como una aventada.Lo mismo ni me están mirando. Igual es por el cansancio que provoca tanto sueño atrasado. June 25 Los sueños sueños no sonNo quiero dar la nota en unos carnavales, así que decido disfrazarme. Y me pongo una máscara, con varios motivos pintados por mí, que es una mezcla entre la cara de Freddy Kruger y la de MC Mefisto Negruri.
Poniéndola y quitándomela continuamente, entro en un lugar bastante lujoso con mi prima y más gente de mi familia. Allí hay un montón de personas famosas e interesantes, pero no me acerco a hablar con ninguna de ellas, tratando de aparentar que no me interesan.
Al cabo de un tiempo lo pienso mejor y llego a la conclusión de que aunque haya perdido tantas oportunidades, ya que muchos de ellos se han ido, mejor intentar conseguir por lo menos una foto con alguno. Decido acercarme a Susan Sarandon, que está guapísima vestida de rojo, muy elegante y aparenta ser mucho más joven de lo que es.
Me doy cuenta de que a la vez que yo, mi tía Manoli se está acercando a ella también cámara en ristre. Así que para no molestarla demasiado, pero un poco fastidiadas, acordamos hacernos una misma foto con ella las dos a la vez.
No sé dónde están nuestras cámaras en ese instante, así que les pedimos a dos chicas adolescentes que nos hagan la foto con la suya. Susan Sarandon le dice algo a mi tía y luego me pregunta a mí que qué hago con esa máscara, aunque yo ya me la había quitado para quedar retratada con mi propia cara junto a ella. Le explico que es una manifestación artística. Las chicas, que no paran de reírse tontamente, nos hacen varias y se marchan diciéndonos que ya nos las enviarán.
Al cabo de unos segundos, me quedo mirando a mi tía y le digo que a dónde pensarán mandarnos las fotos, si no tienen nuestra dirección. Y en ese momento, siento mucha rabia e impotencia y me digo para mis adentros que siempre me pasa lo mismo.
__________ Voy andando con mi prima por Madrid. Mi prima de pronto es mi hermana y estoy teniendo con ella una de esas conversaciones frikis recordando diálogos de películas de las que nos gustan. Mi hermana pronuncia una frase de una de las pelis, lo que provoca que un chico que acaba de cruzarse con nosotras se pare en seco, se gire, nos mire y exclame, repitiendo la fase: “¡Eso lo decía yo en Now and then!”
Foto: Santander, by Suspe Dentro de un recinto acristalado, soy testigo de cómo una ola gigante en una subida de marea atrapa a muchísima gente, a mí incluída. Un hombre mayor se queja porque no entiende cómo siguen dejando que nadie viva tan cerca del mar, si hay crecidas así, aunque no ocurran a menudo. En ese momento miro desde dentro de la cristalera y soy testigo de una especie de repetición del momento en el que la ola enorme nos envuelve, aunque lo que yo veo es cómo se lleva mi toalla y demás enseres de la playa. __________ Termino la jornada matinal a las 14.00 y cuando estoy a punto de irme y cerrar con llave la oficina, llega una señora que trabaja cerca y me pide un ordenador para transcribir un montón de papeles porque el suyo no funciona. Así que accedo y la dejo copiando sin parar en el ordenador de mi jefe y con la puerta de la oficina abierta. __________ Los Reyes visitaban la casa del pueblo, que estaba repleta de gente desconocida, metida en habitaciones que no existen. Y mi madre no estaba, así que yo tenía que hacerles fotos, porque era una ocasión única que los Reyes de España estuvieran en la casa donde nació ella. Pero no encontraba la cámara por ninguna parte y en algunas habitaciones no me estaba permitido entrar, porque estaban llenas de inquilinos. __________ Voy con mi madre a un mercadillo y me quedo clavada en un puesto de pósters de cine, justo el que estaba buscando. Estoy feliz porque por fin vez me puedo permitir todos los que me gusten. __________ Veo pasar ante mis ojos una convocatoria de beca muy interesante que incluye la posiblidad de estudiar en el extranjero. Todo el mundo se entera, al igual que yo, y mi familia y amigos se presentan también para tratar de conseguirla. El día del examen obligatorio, salgo de casa con mucho tiempo para llegar a tiempo. Me dirijo andando al lugar de la prueba y con tiempo de sobra, me dirijo al conserje para preguntarle por el lugar del control. No entiendo cómo pero pasa muchísimo tiempo y cuando encuentro el aula, donde un montón de gente conocida está escribiendo, la examinadora me dice que ya es demasiado tarde para comenzar a hacerlo. No entiendo nada y es especialmente doloroso porque sé que gente importante aprobará y se marchará lejos.
Viajando en tren o en metro por Santander o por Bilbao llegamos a un lugar (¿un vagón de metro? ¿una cafetería? ¿un centro comercial?) y me doy cuenta de que allí, en una mesa, firmando autógrafos, se encuentra Orson Welles. En ese momento recuerdo que había incluído ese evento en la agenda de la web. Pero se me había olvidado. Lo importante es que ahí está. Un joven Orson Welles en blanco y negro, vestido como aparece en El tercer hombre.
Me da un vuelco el corazón pero me doy cuenta de que no llevo la cámara de fotos. Le pido a Manu que me acompañe a casa y nos dirigimos a por ella en una combinación de metros y trenes, como si la distancia fuera considerable y sin embargo, estamos de vuelta enseguida. Al llegar de nuevo al lugar, exclamo "¡pero si he ido a por la cámara y no la he traído!" y miro hacia abajo y veo que la tengo preparada para disparar y a la altura del pecho. Ni me inmuto por el despiste. Me pongo al final de la cola de personas que esperan conseguir unas letras de Welles, pensando que este pobre hombre, tan mayor (aunque no lo aparente), ya estará harto de tanta firma, porque lleva allí unas 8 horas sin parar. Mientras me coloco al final de la cola, una voz en off, de la manera en la que lo expresaría el pensamiento de un personaje en una película, dice mientras se ve a la Cecilia Roth de Todo sobre mi madre, con el abrigo rojo, colocarse al final de la fila: "Esta mujer, siempre la última para todo". Roth desaparece y yo ya no estoy al final de la fila, sino sentada en un asiento del metro, de los colocados paralelamente a las puertas y ventanas, aburrida de tanto esperar.
De pronto aparece Orson Welles, cual revisor, ofreciendo su firma sobre un fotograma de El tercer hombre. Ahí es cuando me doy cuenta de que lo que yo creía una cola, era gente colocada en sus asientos y viajando sin inmutarse por la presencia del genio. Así que le miro para que entienda que a mí me interesa y se pare. Me firma la foto, que tiene un brillo especial, y después se dirige a hablar con Manu, al que unas tres personas separan de mí, y con el que se queda un buen rato, haciéndose incluso un hueco a su lado.
Cuando nos marchamos del metro, comentando el hito que acabamos de vivir, nos cruzamos en unas escaleras con el alcalde de Santander acompañado de algún otro del equipo municipal. Le saludo como si tal cosa y él no responde, pero me da igual. Acabo de conocer a Orson Welles en persona.
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Alguien mayor que yo, creo que Andrés, nos examina a varias personas de una peli en la que aparece Katie Holmes. Mientras nos lo estudiamos, me doy cuenta de que la peli es en realidad Dawson crece, pero Joey tiene el pelo larguísimo, me fijo mientras se tumba en la cama de Dawson. El examinador quiere comprobar si me lo sé de memoria. Pero en realidad, el resultado depende de que me haya fijado bien en todos los detalles. Recuerdo que la primera cuestión es de cuántas preguntas consta el test de la película. Y contesto correctamente que de 31. __________ Vamos con mi tía Manoli de paseo por Madrid. Mientras diviso toda la ciudad como en un mapa, pienso que estamos en la zona más interesante, la de la entrada, que nunca he visitado otras veces con mis amigos. No me importa en absoluto porque la cuestión es ir con ellos.
A mitad de una cuesta, nos encontramos a Lucrecia, la ex cuñada de mi tío, que tiene el pelo algo cano, muy brillante y bien peinado. Mientras la saludamos y observamos detenidamente, mi madre, de pronto, hace una exclamación, acompañada por un gesto de satisfacción y regocijo.
Miramos donde ella señala y vemos, entre unos bancos, un seto que rodea una especie de monumento gore. Tres cabezas de payaso ensangrentadas, con las bocas abiertas, cada una de las cuales representa de manera obvia una inicial de ETA. Mi madre está exultante y su mirada expresa: "Por fin, os lo merecíais".
Yo no doy crédito a lo que veo y me pregunto si no estaremos al lado del Colegio de mi madre en Bilbao y es por eso que ella se ha soltado tanto.
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Paula Novoa Pazos mira a su madre, Irene Espí, con quien se ha reencontrado y le dice: “mamá, que se te está cayendo ya la piel”. La cara se le está quedando gris como a Meryl y a Goldie en «La muerte os sienta tan bien». Yo pienso que eso es una señal de que Paula ya sabe que Sandra está viva y quién es en realidad. El misterio de ‘El internado’ está resuelto.
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Viajo a San Sebastián. Después de un paseo por el puerto, acudo a una prueba en la que tienen que seleccionar parejas. Veo a Mirentxu, sentada en una preciosa cafetería rodeada de más gente mayor. Ella me conoce de alguna situación anterior y ya sé que le caigo mal. Mirentxu es la encargada de la selección y después de ir nombrando pareja por pareja para comunicar que sí pasan la prueba, dice que aunque se imagina que el público no estará de acuerdo con ella, mi pareja es la de menor gancho, así que quedamos fuera, junto a sólo otras dos personas más. Todo el mundo sabe que la decisión ha sido subjetiva. Aunque la selección no era lo que más deseábamos, el rechazo constituye una pequeña desilusión. Me marcho por una angosta carretera en algún tipo de vehículo con ruedas que no veo y al cabo de un buen rato me doy cuenta de que me he dejado casi todo lo más importante en el lugar de la selección, que resulta ser EMedia. Les llamo -sé que por allí andan Lis y Nere- y le pido a quien me coge el teléfono que no cierre, que voy a por mis cosas. Aunque son las ocho menos cinco, acceden. Estoy agobiadísima porque sé que no voy a llegar a tiempo, pero de pronto aparece un camión-autobús de bomberos en el que trabaja Chris Pine wannabe, que al verme tan desesperada se ofrece a llevarme rápidamente hasta ese polifórmico lugar. June 03 Y a ninguna le interesaJuan, el portero del edificio en el que está la redacción donde trabajo, se ha jubilado. Cuando empecé a trabajar aquí, el que era mi compañero, me lo pintó como un facha vejete pero majo al que le seguía el juego por tener alguien con quien hablar en los descansos para fumar. Así que me acerqué a él con recelo, consciente también de la mala leche con la que le describían.
Y era cierto lo de su fuerte carácter, nos reñía por dejar los baños sin cerrar o nos hacía bajar por el ascensor si estaba fregando las escaleras. Pero enseguida me di cuenta de que su único objetivo era cuidar del edificio y de la gente que trabajamos en él. Que ningún extraño se colara con aviesas intenciones, que siempre encontráramos el portal reluciente, que no faltara papel higiénico, que cuando a alguien se le olvidaran las llaves, él tuviera una copia y así echarles un cable… Su simple presencia me causaba una agradable sensación de seguridad.
Pero para mí, lo más importante era su conversación. La única persona con la que intercambiar palabras en muchas mañanas solitarias, con sus bromas sobre las juergas de orujo que me traigo (con mis botellas de agua, claro) al traernos el correo, alguien que siempre me saludaba con una sonrisa y una palabra amable, al entrar y al salir, que no tenía reparos en compartir retazos de su vida conmigo, una vida repleta de trabajo y, contrariamente a lo anunciado, marcada por la lucha obrera.
Aunque, sin duda, lo que más echaré de menos será su costumbre de silbar melodías por los pasillos mientras limpiaba. Las notas de Candilejas o El beso, a lo lejos, en un piso en el que sólo se oye abrir y cerrar la puerta del ascensor, siempre me transmitían buenas vibraciones.
Llevo 10 meses viéndolo a diario y me ha dado mucha pena despedirme de él. En el cuarto de contadores, mientras enseñaba sus trucos al nuevo, he bajado a desearle que disfrute de su retiro, que lo merece y con una visible emoción en sus ojos, casi como de abuelo postizo, me ha dicho: “gracias por todo”.
Entonces no, pero ahora me pregunto por qué.
![]() April 15 Mi mamá me mima
¿Cómo se le dedican unas líneas a la persona que te ha regalado la existencia? ¿Cómo se atreve alguien a intentar expresar en un medio tan limitado lo que siente por la persona más importante de su vida? ¿Explicando que desde que era niña se ha dedicado íntegramente al servicio a los demás? ¿Que tuvo que disfrutar de una infancia más corta de lo deseable porque así la obligaron sus circunstancias? ¿Que las carencias de su niñez le hicieron apreciarlo todo con más ganas y entusiasmo que la mayoría de la gente? ¿Que las duras pruebas que le ha puesto la vida la han convertido en la resistente mujer que es hoy? ¿Hablando de sus muchas cualidades? ¿De que no sólo sabe cocinar de maravilla, sino que se ocupa de que la alimentación de todos en casa sea equilibrada, de que a menudo encontremos platos al gusto de cada cual, de poner creatividad en la cocina y de lograr aún así no salirse del presupuesto? ¿De su maña para los trabajos manuales? ¿De que no sólo sabe arreglar dobladillos y cremalleras, sino que echándole imaginación puede diseñar disfraces? ¿De que la costura es para ella como un arte? ¿De que es difícil que no conozca un remedio casero para ese dolor/mancha/rotura? ¿De que sabe de tareas tradicionalmente masculinas como albañilería, carpintería o fontanería? ¿Y que encima se le dan bien? ¿De que nos cuida a todos como sólo una madre saber hacerlo, con esa eficacia y cariño que hace que te recuperes antes? ¿De que cuando se pone enferma no sólo no disminuye su ritmo diario sino que además se ocupa ella sola de ponerse bien? ¿De que se interesa por todo lo de sus hijas, empatizando hasta tal punto que puede convertirse en fan de un grupo que nos guste, quedarse despierta para grabar una película que nos interese o querer ver todas las fotos de nuestros viajes? ¿De que a pesar de haber sido literalmente apartada de los estudios su afán por aprender nunca ha cesado? ¿De que considera que siempre es un buen momento para conocer algo nuevo?? ¿De que su cultura es muy superior a la que derivaría naturalmente de la educación que ha recibido? ¿De que trabaja por y para nosotras? ¿De que nunca se queja de sus maratonianas jornadas? ¿De que es capaz de trabajar en tres cosas diferentes por la mañana, llegar a casa, hacer la comida de todos, fregar y volverse a ir corriendo para hacer otra cosa por la tarde, descansar dos horas y seguir por la noche? ¿De que esto es estrictamente cierto? ¿De que nunca es buena ocasión para comprarse algo pero siempre buena para regalárnoslo a nosotras? ¿De que se preocupa tanto por sus hijas que tiene que recibir las malas contestaciones que en ningún caso deberían ir dirigidas a ella? ¿De que por su esfuerzo mi hermana y yo conocemos la vida universitaria fuera de nuestra ciudad? ¿De que nos ha otorgado toda la libertad del mundo? Y en cualquier caso… ¿por qué hacerlo público para gente que ni siquiera la conoce? Entre otros motivos, porque mi madre es fan de mi blog… Gracias Te quiero January 08 You may say I’m a dreamerIntentaba conseguir atención mediante un mar repleto de ballenas pequeñas y un dibujo de Miguel el Torero.
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Las gemelas de Los Palacios abandonaban Gran Hermano tras confesar entre lágrimas su condición hermafrodita.
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Mis padres decidían comprar una nueva casa y a mí me parecía un horror cuando iba a visitarla y me estresaba tener que mudarme. No me gustaban las vistas, la cocina era marrón y además estaba sucia, el salón era feo…
Cuando entraba en mi habitación, que me parecía rectangularmente pequeña, me conformaba porque me daba cuenta de que a la derecha, no visible a primera vista, había una biblioteca muy grande, repleta de baldas. Mi madre me decía que no me quejara, que ahí tenía sitio para guardar todos mis libros, vídeos y deuvedeses y para hacer gimnasia en el suelo entre estantería y estantería…
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¡Conocí a Katie Holmes! La alcanzaba mientras llevaba la compra a su coche en un aparcamiento subterráneo y le contaba lo mucho que significó para mí su interpretación de Joey en Dawson’s creek. Después intentaba recordarle las pelis en las que la había visto actúar y me habían gustado pero estaba bloqueada por los nervios y sólo acerté a decirle Wonder boys, así en inglés, como todo lo que le contaba, aunque esa sea una peli que no me gustó nada (como casi todas las que ha hecho).
A pesar de mis intentos desesperados por pronunciar bien para que me entendiera, parecía que la estaba cayendo simpática, me sonreía mucho. Y llevaba el pelo largo, como cuando la conocí. Ni rastro del look Victoria Adams wannabe que luce ahora.
Cuando llegaba Tom Cruise con sus tres hijos (porque Suri era la mayor pero había dos más), yo ni le saludaba. Él notaba mi antipatía y tampoco me decía nada. Además le había confesado a su mujer que con quien me gustaría haberla visto casada era con James Van Der Beek. A partir de este momento, sólo recuerdo los gestos de profunda infelicidad y hartazgo de Katie cada vez que hablaba Cruise o sus hijos hacían alguna tontería, reflejados en su espejo retrovisor.
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A mi jefe le da la venada de ordenar toda la oficina y me pide a mí que le ayude. Me pongo a ello, preguntándole continuamente dónde pongo cada papel. Llega el momento en el que se va mi compañero, me escribe una nota de despedida, nos decimos adiós. Y viene mi hermana. Y mientras mi jefe está venga a explicarme cómo tengo que hacer lo que tengo que hacer, mi hermana no para de hablar. Y yo: “Bea, por favor, espera, que estoy trabajando”. Y mi jefe empieza a explicarme de nuevo y mi hermana le interrumpe. Así varias veces hasta que ya, casi histérica, la pido que no de una mala imagen de la familia. Mi jefe me mira como con pena y se va. Y lo único que mi hermana quiere decirme es que un amigo me está esperando fuera. Y yo no la escuchaba porque estaba preocupada por el trabajo. Pero finalmente me voy con mi hermana y más amigos que han ido a buscarme. Y es un alivio.
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Vuelvo al colegio y me encuentro a quien no quiero encontrarme y además voy con pantalones cortos y las piernas llenas de pelos
Me encargan cuidar de un montón de peces que están en dos neveras grandes y que tienen poquísimo agua, al menos insuficiente para que sobrevivan. Y yo no puedo ocuparme de ellos continuamente, tengo algo importante que hacer. Así que voy y vengo y cada vez que me acerco a ellos encuentro más peces muertos. Además, algunos de los muertos más grandes y que se encuentran en la parte inferior tienen caras humanas, aunque parecen dormidos plácidamente. No para de escaparse el agua de las neveras y yo soy consciente de que estoy dejándoles morir pero no se me ocurre qué hacer, como si no existiera ninguna solución. Gemma de Parchís está por allí vestida de verde y de niña, aunque no sé cuál es su papel en toda la historia.
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Estoy enfadadísima con mi hermana y mis amigas del pueblo porque les he dejado mi bolso para que me lo cuiden mientras hago no sé qué y han aprovechado para cogerme dinero de la cartera y pedir un montón de comida en un restaurante. Cuando llego donde están me doy cuenta de que ni siquiera me han guardado nada. Y es la segunda vez que ocurre. Después, comiendo con la familia en otro local, y debido a que tienen mucha prisa por marcharse, me quedo sin probar la exquisita variedad de postres que prometía la carta. Estoy decepcionada porque a nadie parece importarle.
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Mientras caminaba delante de mí dándome la espalda y recordándome (quién sabe por qué) a El maestro de escuela de Magritte, me he pasado un buen rato tocándole el pelo a Ringo Starr para intentar atusárselo, porque lo tenía muy enredado y porque quería comprobar su tacto. Y tras una pequeña caminata en dirección al resto de Beatles, Ringo se ha colocado entre sus compañeros para que un amigo les hiciera cantidad de buenas fotos para mí.
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Tenía un bebé, una niña recién nacida, pero mucho más pequeñita de lo habitual. Mi hija llegaba de pronto a mi vida, aunque yo no había dado a luz. Ni siquiera tenía padre, era sólo mía. La niñita tenía que pasar todo el tiempo con una de sus dos orejas pegadas a mi corazón mientras yo la tenía en brazos, porque si dejaba de escuchar mis latidos, moriría. Así que no me despegaba de ella ni de día ni de noche. Yo la adoraba, pero sentía que mi vida como tal se había terminado. No podía hacer un montón de cosas porque vivía pegada a ella. Por suerte, alguien de mucha confianza me hizo descubrir que era la única persona capaz de sujetar a mi hija tal y como lo hacía yo sin que a ésta le ocurriera nada malo. Y fue un alivio compartir la responsabilidad.
__________ Tenía que acudir varios días seguidos a un lugar donde se solucionaban temas de papeleo y en la última de esas ocasiones, me ofrecía voluntariamente para ayudar a las personas que trabajaban en las ventanillas porque me parecía un trabajo de lo más estimulante tratar continuamente con la gente y solucionarles todo tipo de problemas burocráticos. “Genialidades”«Me pareció fascinante cómo, cuando estábamos hablando de cosas terrenales, tú, con la mirada perdida, exclamaste: “¡Tengo que hacer un experimento!” Porque así son los genios: su cabeza no está hecha para los temas cotidianos. Es por eso que te digo que no eres capaz de hablar de temas normales. Tú siempre en tu mundo… Puede que fuera horrible para Gala (al menos al principio). O quizá su vocación era ser la pareja de un genio. Soportar sus locuras, sus injusticias, incluso sus vejaciones. Todo en pro del arte y la creación. Los genios son infieles, desastres para la cotidianeidad, egoístas, desordenados, incapaces de hacer una simple compra. Su mente está reservada para objetivos más elevados. Así que se me ocurrió que quizá mi aportación al arte sea ser tu compañera, para ocuparme de todo eso. No estás hecho para la vida mundana, lo sabes, ni para tu tiempo ni para la realidad que vivimos. Igual es que tengo que ser como Ona y tener una hija como Geraldine… Las mujeres de estos personajes han tenido que ser pacientes, soportar mucho y quererlos a pesar de todo. Para que se pudieran desarrollar. Inteligentes pero no creativas, dedicadas a fomentar el arte de ellos y recopilar su obra, guardarlo todo. Y es gracias a ellas que mucho se conserva.» Odious and unpleasant child Arsecrack
Autorretrato, circa 1921, Salvador Dalí November 29 La venganza de la PetraSi escribiera tan bien como Reverte, lo podría haber firmado yo. Pero hasta que lo consiga, me conformo con reírme a carcajada limpia con sus acertadísimas palabras. El mundo se hunde y nosotros nos enamoramos. Ni los pantalones vaqueros respetan ya estos hijos de la gran puta. Antes era el color lavado o sin lavar, y ahora, el ancho de pata. Tendrían que ver ustedes la cara, mitad conmiseración profesional y mitad coña marinera, con la que me mira el vendedor. «Pues va a ser que no, señor Reverte –dice–. Esta temporada, todos vienen con dos centímetros más, por lo menos.» No puede ser, balbuceo con cara de panoli. Llevo el mismo ancho de pata, o de pernera, o como se diga, desde que el cabo Finisterre era soldado raso. Y busco los de siempre: normales, de faena. De toda la vida. «Pues es lo que hay –responde mi interlocutor–. La moda es la moda.» Y cuando, hecho polvo, dejo los pantalones y me dispongo a tomar el portante, añade: «Es que es usted un antiguo, señor Reverte». Total, que salgo a la calle blasfemando de los vaqueros, de la moda y de quienes la inventaron, mirando para arriba a ver si cae fuego del cielo y nos vamos todos a tomar por saco con las patas anchas de los cojones; pero lo que cae es una manta de agua y todos van con paraguas, y cuando miro para abajo sólo veo tejanos de patas anchas, arrastrados, pisándose el dobladillo o el deshilachado, que ésa es otra. Y como el suelo está mojado, sus propietarios van empapados hasta las rodillas, felices de ir chapoteando, chof, chof, con sus pantalones a la moda de la madre que me parió. Sobre todo las propietarias, porque las perneras acampanadas les encantan sobre todo a ellas, cinturas bajas y pata de elefante, favorecidas y elegantes que echas la pota, amén del companaje para completar figurín. Que parece mentira que haya mujeres capaces de ponerse prendas que les caen como una patada en la bisectriz, sólo porque el modisto de moda necesita trincar cada temporada y Victoria Beckham –esa especie de Ana Obregón vestida de Sissi Emperatriz por el estilista de Barbie, o viceversa– sale en el ¡Hola! Pero así funciona el asunto, creo. A Roberto Pastaflori, a Danti y Tomanti, a Rodolfo Langostino o a cualquier otro modisto puntero, o diseñador, o como carajo se llame ahora el antaño honorable gremio de la sastrería, se le ocurre una imbecilidad para epatar en la pasarela de Milán, verbigracia, que los hombres lleven la bragueta abierta con calzoncillo de camuflaje multicolor, que las mujeres usen ropa de minero asturiano y se calcen un pie con zapato de tacón aguja y el otro con sandalias apaches, o lo que sea, y no les quepa duda de que, durante los meses siguientes al desfile correspondiente –páginas de Cultura de los periódicos, ojo–, todo cristo, ellos y ellas, irán, o iremos, por esas calles con la bragueta abierta dos palmos lanzando pantallazos fosforito, los pavos, y las pavas con casco del pozo María Luisa y cojeando a la moda divina de la muerte, tacón, sandalia, tacón, sandalia, encantados de habernos conocido. Y si sólo fuera indumento, todavía. Los arcanos de tales dictaduras, alegremente aceptadas, son muchos e insondables. Pero ahí están, y vienen de antiguo. Todo empezó a fastidiarse, sospecho, el día en que la primera marquesa gilipollas –francesa, supongo, la Pompadour o una de esas zorras– hizo sentarse a su mesa, dándoles conversación, a su modisto, a su peluquero y a su cocinero. También albergo otra sospecha tenebrosa, que tiene que ver –usando una perífrasis delicada que no alborote mucho el gallinero– con las distintas aficiones y posturas de cada cual respecto al acto venéreo. Dicho de otro modo: lo que abunda entre los modistos no es el estilo camionero tipo Rusell Crowe, sino más bien el Chica Tú Vales Mucho. Pensaba en eso el otro día, hojeando un reportaje sobre quienes dictan la moda de nuestro tiempo. Las fotos eran reveladoras: Jean Paul Gaultier con botas de piloto intrépido acordonadas hasta las rodillas, jersey malva y pantalón de reflejos violetas, John Galiano con melena rubia y rizada hasta la cintura, sombrero de gánster, fular blanco y camiseta negra de pico, Valentino peliteñido, clásico y sobrio como la vida misma, Karl Lagerfeld –aparte esa pinta simpática que tiene, el jodío– con botas de montar, cuello duro, una sortija en cada dedo, una calavera en la corbata y una cadena de bicicleta a manera de cinturón. También venían un par de fulanos más cuyos nombres no retuve, uno con gomina amarilla y las rótulas depiladas asomándole por agujeros de los vaqueros, y otro vestido de Isadora Duncan que iba montado en patinete. Para mí, deduje tras mucho mirarlos, lo que son estos fulanos son unos cachondos. En el fondo –y en la forma– odian a las tías. Y se están vengando. (Arturo Pérez-Reverte, abril 2007) November 14 Liesl y RolfLiesl estaba enamoradísima de Rolf, un rubio alemán que trabajaba como cartero para su familia. Y siempre que tenía ocasión, Liesl salía de su casa con cualquier excusa para encontrarse con él y sentir mariposas en el estómago. Un día, Liesl y Rolf encontraron uno de esos momentos secretos para estar juntos y mientras bailaban por el precioso jardín de los padres de ella, Rolf avisaba a Liesl de que le tocaría esperar en un escenario vacío hasta que se encendiera la luz y comparaba su vida con una página vacía en la que los hombres querrían escribir. Liesl replicaba embobada: “escribir…”. Rolf le dijo que ella tenía dieciséis años y estaba a punto de cumplir los diecisiete, que era el momento de pensar y tener cuidado porque estaba al borde del precipicio. Que teniendo dieciséis para diecisiete, los hombres caerían a sus pies y harían cola para estar con ella: caballeros y pícaros la ofrecerían comida y vino. Que ella no estaba preparada para afrontar un mundo de hombres, porque era tímida y estaba asustada de lo que se escapaba a su conocimiento. Que necesitaría alguien mayor y más listo que la dijera qué hacer. Él, con sus diecisiete para dieciocho, cuidaría de ella. Liesl le contestó, repitiendo casi como una letanía las palabras de Rolf. Le dijo que ella tenía dieciséis y cumpliría diecisiete, que sabía que era infantil. Que si los hombres la decían que era dulce, les creería. Que con dieciséis para diecisiete, era inocente como una rosa y que no sabía nada de solteros o bebedores de coñac. Que no estaba preparada en absoluto para afrontar un mundo de hombres. Y confirmaba que era tímida y estaba asustada de lo que no conocía. Que necesitaba alguien mayor y más listo que la dijera qué hacer. Que Rolf tenía diecisiete para dieciocho y ella dependería de él. Esa noche se besaron por primera vez. __________________ Y meses más tarde, Rolf no quería saber nada más de Liesl porque la familia de ella era austriaca por convicción y él era nazi y sólo pensaba en trabajar para su régimen.
Foto: Charmian Carr como Liesl en The sound of music (Robert Wise, 1965) October 31 Gorka
En esa época yo acababa de comenzar el segundo ciclo de una nueva carrera y estaba tratando de integrarme en una clase ya organizada, con el estrés que eso supone. Agradecía haber encontrado más gente que provenía de otros estudios (finalizados o no) y habernos unido frente a aquellos “pequeños” extraños. Además, me acababa de trasladar de residencia estudiantil. El asfixiante piso del año anterior había sido sustituido por un caserío (o baserri) regentado por un ladrador y poco mordedor euskoparlante entrado en años que se resistía a dejar demasiadas horas su querida propiedad en manos de estudiantes revoltosos y poco duchos en labores de horticultura. Los dos pisos del baserri alojaban ya a nueve jóvenes, encontrándonos Manu y yo, junto a una pareja de asturianos-mexicana (ella) en la parte superior de la vivienda. Un madrileño y cuatro vascos -muy vascos- vivirían en su propia casa debajo de nuestro suelo. La convivencia con los artistas del piso de arriba -siempre rodeada de artistas- prometía ser apacible y cargada de la necesaria independencia. Pero se ve que no era suficiente. Cuando toca asimilar novedades, toca. Creo que fue durante una comida en la universidad que Manu me anunció, entre sorprendido y encantado, que el caserío acababa de hacer un nuevo fichaje para el piso con una habitación libre. El nuestro, claro. Se trataba de una versión -artista también, por supuesto- de Homer Simpson en carne y hueso, me decía, que había llegado a la casa con sillón y no cerveza, sino coca cola, incoporados. Sólo me faltaba eso, no tenía suficiente lío en la cabeza ya, como para tener que soportar a lo que podía resultar un compañero de piso latoso e indolente. Mi acercamiento a Gorka fue receloso y lento. “Éste va a ser de los que da mala fama a los de Bellas Artes”, pensaba yo. Y es que no sólo era un hombre a una coca cola pegado (con pajita incluída), sino que además tenía otros hábitos harto peculiares: desde preparar arroz en el microondas (sí, agua, arroz y al microondas, copyright Gorka 2003) hasta ser experto en programas del corazón, pasando por extraños horarios que incluían levantarse por la mañana para bajar a desayunar al pueblo (a una considerable distancia) y regresar al caserío para meterse en la cama de nuevo. Poco a poco me di cuenta de que sus costumbres no sólo no hacían daño a nadie, sino que eran de lo más interesantes. Los horarios de Gorka eran distintos a los de todo el mundo (o casi todo el mundo, ¿verdad, David?), pero él tenía sus motivos y prioridades; comía y bebía de manera extrañamente selecta pero respetaba la alimentación (y los alimentos) de los demás, no es que supiera solamente de temas del corazón, sino que se podía hablar con él de cualquier cosa y era un experto en cine y música exento de snobismo; trasnochaba casi todos los días y eso permitía tener charlas de lo más variopintas (desde David Lean hasta Víctor Elías pasando por las experiencias vitales de cada uno) con él cuando no había que madrugar; empleaba su ritmo propio hasta para la limpieza de la casa pero obtenía resultados impecables y no es sólo que no fuera conflictivo, sino que además su simpatía y tolerancia contribuían al buen ambiente entre los compañeros. Mis prejuicios y desconfianza se evaporaron completamente ante este peculiar ser, sobresaliente guionista, realizador inimitable -capaz de rodar él solo un increíble cortometraje de acción-, sereno intérprete, eficiente crítico -sus opiniones acerca de nuestros trabajos para clase no tienen desperdicio-, pero sobre todo una persona distinta, independiente pero no huraño, divertido pero no cargante, que vive la vida a su manera, sin pedirle nada a nadie y actúando según su criterio, cuya presencia es siempre motivo de alegría y cuya originalidad se echa mucho en falta. Una conversación con Gorka siempre trae respuestas inesperadas, datos increíbles y hasta valiosos consejos. Un rato con él son risas aseguradas. En un mundo repleto de imitaciones baratas, la particularidad afable de Gorka es una bocanada de aire fresco. Aunque mi desconfianza me hiciera tardar en respirarlo.
Foto: Gorka, by Carlos September 15 No
01.- Lugar: ciudad, país, pueblo, paisaje… 02.- Comida 03.- Bebida 04.- Pintor o su obra 05.- Libro o autor 06.- Película o género 07.- Cantante o grupo y canción 08.- Género musical 09.- Película reciente 10.- Película clásica 11.- Prenda de vestir 12.- Estilo o forma de vestir 13.- Color 14.- Número 15.- Costumbre, acción o manía de la gente 16.- Uniforme 17.- Profesión 18.- Personaje actual 19.- Personaje histórico 20.- Tarea del hogar 21.- Actor español 22.- Actor extranjero 23.- Actriz española 24.- Actriz extranjera 25.- Hora del día o de la noche 26.- Programa de televisión 27.- Deporte 28.- Monumento (se supone que famoso o histórico) 29.- Edifico actual (lo mismo que el anterior) 30.- Anuncio de televisión, prensa o radio 31.- Revista y/o publicación de cualquier tipo 32.- Una de tantas cosas que se ponen de moda 33.- Fruta 34.- Sabor de helado 35.- Calzado 36.- Flor 37.- Día de la semana 38.- Mes 39.- Un momento de tu vida 40.- Un año en tu vida
Foto: la foto que tuve durante años en la carpeta del cole September 11 Los amos de la oscuridad
Los amos de la oscuridad son los dueños de la ciudad sin luz del día en las vísperas de festivo. Uno puede ser temporalmente amo de la oscuridad si sale de fiesta y sobre todo si se vuelve a casa a las tantas de la mañana. En este caso no hay problema, se siente uno seguro al amparo de la clase dominante. Pero la situación cambia radicalmente cuando no se forma parte del jolgorio y se ha de compartir espacio y tiempo con ellos. Si se viven esas horas de retirada desde fuera, uno se convierte automáticamente en antagonista de la banda. El gesto sereno, el andar firme y la ropa recién sacada del armario son características contrarias a las de lo amos de la oscuridad, con su expresión perdida, pasos titubeantes y vestuario manchado tras varias -y diversas- copas. Esos rasgos delatan. Y parece existir una rabia unilateral hacia ellos por parte de los nocturnos. Últimamente y tras varias experiencias nefastas en mis encuentros con alguno de esos ejemplares a horas intempestivas, cuando trataba de desplazarme por la ciudad, me encuentro inevitablemente buscando para esos movimientos la hora en la que caduca el reinado de los amos de las oscuridad, la hora en la que ya no son la especie predominante, en la que puede que sigan pululando, pero la masa de gente que comienza su día y no lo continúa sin prisa por terminarlo, es ya más poderosa que ellos. Odiosa amenaza, que cada vez más es, tristemente, miedo.
Foto: Cigüeñas en Gramedo (Palencia), by Suspe Que con fiel anhelo libres ya
Y amenazo con publicar más… * Si fuera un mes: julio
Viajar al pueblo en una fecha tan señalada es extraño. Entrañable a la vez que triste. Las ausencias son numerosas y cada uno de los presentes tiene a quien extrañar. Pero no podemos dejar que la celebración de la Virgen del Valle se pierda en el olvido. Se lo debemos a ellos. Porque era su gran fiesta. En cualquier caso el fin de semana ha sido completo. Viajar al lado de Jesús, celebrar el cumple de la mamma mia en grand comité, oír a desconocidos -no por más tiempo- alabar su estilo bolero heredado del abuelo, las conversaciones de mi padre con la gente del pueblo, el afán recolector de los Pérez, disfrutar de Ruti por fin, comprobar el talento de una Diana empeñada en revivir a Vallespinoso, bailar en la verbena ¡en la plaza! y escuchar a Carlitos lengua-de-trapo sus largos discursos. Completo ———–
- Qué, ¿qué pasa? - dijo el hombre gris, enarcando las cejas - ¿Todavía no estás contenta?. Vosotros, los niños de hoy, sí que sois exigentes. ¿Quieres decirme qué le falta a esa muñeca perfecta? Momo miró al suelo y reflexionó. ———–
Foto: Country lane, de Jim Warren. Pura armonía August 22 Filmafinidad
Pero hoy no había nadie sentado a la mesa, sólo una camarera joven llevando y trayendo cosas en una bandeja. Pensaba en mis días en ese oficio, de lo duro que es, de lo mucho que me tenía que esforzar para hacerlo bien y de lo que me alegro de haber encontrado un trabajo que tenga que ver con mis intereses y sin ninguna relación con la hostelería. Y no es que no valore esa profesión, sino que pienso que hay que valer y no todo el mundo tiene la memoria, reflejos, resistencia física y sobre todo GANAS necesarias para hacerlo bien. Esta tarde he visto a Resines, moreno, rechoncho y con el estilismo con el que aparece en Los Serrano, calcado. Segunda vez que me duermo con Sin perdón y eso que el poco trozo que he aguantado con los ojos y la conciencia abiertos, me ayuda a confirmar mi lista de directores favoritos (ver parte de abajo del espacio).
Ya tengo ganas de volverlo a intentar, esta vez a mejor hora y sin tener que madrugar al día siguiente. ¿Se convertirá Unforgiven en nuevo motivo para Eastwood?
“Life is a tragedy when seen in close-up, but a comedy in long-shot” August 17 Ding dong! Where’s the witch?
No recuerdo cómo, pero en casa de Manu le daban por muerto, porque hacía siglos que no aparecía por allí, con tal seguridad que comenzaba el horror. Yo pasaba varios días en mi casa hundida pero incapaz de llorar. Pensaba que debía ir a su casa a estar con su familia pero no recuerdo si al final lo hacía. Se organizaba una especie de funeral-velatorio donde estaba toda mi familia (a la suya no la recuerdo) y su madre era a ratos su madre y a ratos mi tía Loli. Yo estaba llorando desconsolada en un pasillo y no quería entrar al cuarto donde estaba su gente (recuerdo que noté la falta de Ore y Carlos, lo cual me mosqueó bastante pero pensé que estarían trabajando), porque no soportaba el ambiente. En el pasillo estaba mi profesor de Historia de la uni (ahora rector) Ludger Mees cual futbolista que ofrece una rueda de prensa, lo cual me agobió más y como vi a Raquel llegar llorando y entrar, entré también. La gente estaba rellenando papelitos con las cualidades del presunto difunto y mi madre me miraba y me decía… “¿cómo se dice? ¡¡ah!! genuino, era genuino”. La manera en que la gente lo comentaba como quien habla del tiempo me superó y volví a salir. Mientras volvía a casa pensando en que no podría soportarlo pero también en que era ridículo… en el cruce de los osos apareció Manu, con un nuevo corte de pelo que le favorecía. Me enfurecí y le dije antes de irme muy rápido: “Sólo te digo que venimos de tu funeral” Su gesto era de sorpresa y arrepentimiento, pero intentaba hacer ver que no pasaba nada. Lo alucinante del caso es que resulta que hoy cuando le he visto ¡¡se había cortado el pelo!! (y yo no lo sabía) y que Carlos y Ore están de viaje… ¿?¿?¿? Creo que ver a Irene y Alba ayer me ha ayudado a curar la amigdalitis _____________________________________________________________________________________________________ Pero si a un amigo vas a contarle que me ves Pumuki es colosal
August 10 With you in your dreams
Mientras espero con ilusión la única actuación que me interesa del concierto, y me voy acercando al escenario, me doy cuenta de que en una mesa sentados en banquetas altas están Íñigo y Pedri. Manu y yo, todo felices, corremos a saludarles, pero cuando me acerco veo que hay otra chica en la mesa, también con el síndrome. Me acerco a ella creyendo que la conozco, pero resulta que no, así que paro y se queda muy cortada. Íñigo nos abraza durante un laaargo rato con expresión de absoluta felicidad en su cara y mientras tanto, Pedri espera paciente, muy distinto a cómo lo haría en realidad.
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